Las vistas que pueden contemplarse desde el mágico monasterio de Selime son inigualables. Casi todas las onÃricas formaciones de la Capadocia pueden contemplarse desde lo alto de esta pequeña ciudad-palacio excavada en la roca. No hay que perderse el pueblo de casas de adobe que se contempla desde lo alto, las colinas en forma de seta y de "cogollos" de nata montada, observar el contraste del ocre del paisaje -tan duro, tan agrestre- con el claro azul del cielo. Las vistas del Monasterio de Selime merecen calma, tiempo para sentarse y contemplar. En el monasterio de Selime hay tantos lugares en los que esconderse que disfrutar de este lugar en calma resulta relativamente fácil.