El momento más mágico de la jornada en Göreme es cuando se va el Sol, y entonces, sus hermosas chimeneas de hadas y sus casas excavadas en la roca se iluminan. Las calles, a las diez y media, ya están desiertas, y tan sólo unos pocos mochileros vagabundean por sus calles. Esas calles en silencio que se llenan de misterio, que podÃan ser el escenario de cualquier cuento fantástico de nuestra infancÃa. No serÃa raro encontrarse a estas horas alguna bruja, gnomo o enano. La belleza es tal que cualquier cosa que se fotografÃe resultará espectacular. Merece la pena venir a Capadoccia sólo por ver este pueblo de noche. Un lugar indescriptible y que no se parece a nada de lo que haya visto...