Felipe II quiso someter todos los reinos de España bajo su poder, pero los aragoneses, que tenÃan sus propios fueros y libertades y su idiosincrasia particular se negaron a claudicar ante el monarca más poderoso de la tierra. Éste termino ocupando militarmente Aragón y sentenció a muerte, sin juicio previo, al Justicia de Aragón, la cabeza judicial de los aragoneses y sÃmbolo de su autonomÃa, quitándoles asà todo rastro de libertad.
De toda esa historia nos queda hoy esta impresionante columna con el Justicia sentado en actitud desafiante en la arteria principal de Zaragoza, la VÃa Independencia.
Hoy ha vuelto el cargo de Justicia, pero es meramente simbólico.