Sierra Salvada en Orduña y toda su zona montañosa, sus inabarcables paisajes, su centro urbano emergido del verdor vasco me atrapó como sólo antes lo hicieron los Pirineos o la costa asturiana.
Este lugar es un pulmón absoluto para soñar el resto de tu vida. Ninguna foto le hace justicia a este lugar. Para todos los amantes de la naturaleza y del deporte este lugar es un paraÃso.
Merece la pena dedicar tiempo aunque sea únicamente a perderse por estas tierras, a alojarse en el albergue (945383923), al que se accede desde el cercanÃas; y utilizarlo como campamento base.
En Orduña se come a sabiendas de todo esto, a lo grande; como una gran celebración de la suerte y la fortuna. Senderistas, espeleólogos, aeromodelistas, amantes del parapente; son distintas formas de adentrarse en los tesoros de esta tierra a rebosar de vida.
Pero mi próxima visita tendrá un aliciente mucho más sosegado: recoger setas, porque el valor micológico de esta región es de sobras conocido por los alaveses. Como ya he dicho, Orduña sorprende desde cualquier punto de vista.