Ngayene es un pequeño pueblito perdido cerca de la frontera entre Senegal y Gambia, lejos de la ciudad, sin electricidad, ni infraestructura sanitaria. Las mujeres del pueblo tienen un poder económico importante, ya que se agrupan en GIE, una agrupación de interés económico.
Al inicio solo eran una docena, ahora cada mujer que se casa se va al GIE cerca de su casa. En esta época, no llueve desde más de un mes, y la tierra no da nada. Los campesinos tienen grandes inversiones, ya que tienen que sembrar para el año que viene. Los que no tienen tierra tienen que alquilarlas a familias más ricas.
Pero como en África la gente es solidaria, cada mujer, después de cultivar su tierra, se va a un terreno común, alquilado por el GIE, y cuyos ingresos servirán a financiar proyectos de desarrollo, ofrecer un crédito gratuito a las mujeres que más necesitan. Las que están atrasadas o no vienen tienen que pagar una multa, que equivale al sueldo de una obrera agrícola.
Con eso consiguieron comprar molinos, que hacen más fácil su tarea diaria, gestionan el pozo del pueblo, que tiene una bomba eléctrica gracias a ellas, para no romperse la espalda al sacar agua. Con este dinero también se forman, a la gestión, al higiene, a la contracepción… consiguieron aumentar la escolarización de las niñas y a tener menos hijos.
Los grupos de este tipo son muy frecuentes en África del Oeste, y en Senegal hasta hay un ministerio del desarrollo empresarial femenino, para apoyarlas, ya que son las que más sacan el país adelante.