La ciudad de Luang Prabang ha tenido suerte. Dejada casi abandonada y totalmente descuidada después de la colonización francesa, ha beneficiado en los 10 últimos años de un amplio programa de rescate arquitectural de sus templos, edificios coloniales y de las riberas del rÃo Mekong, gracias a la Unesco, que la inscribió en el año 1995 a la lista del Patrimonio mundial de la Humanidad.
Es un ejemplo sorprendente de fusión entre los estilos arquitectónicos tÃpicos de Laos, y las estructuras urbanas construidas por las autoridades coloniales francesas en el siglo XIX y XX. Ahora casi todos los templos han sido restaurados, y la ciudad luce preciosa. TodavÃa se observa la mezcla entre la cultura francesa y la asiática. La gente va al templo y al salir juga a la petanca, se encuentran baguettes y demás productos culinarios franceses, al mismo tiempo se come con palitos.
Es una ciudad muy agradable para descansar, tiene todo el confort de una ciudad moderna, y al mismo tiempo la modernidad no se mira tanto, o sea por las calles casi todo el mundo va en bici, no hay tráfico, pero sà encuentras internet de alta velocidad y productos de higiene, buenas comunicaciones con las demás ciudades del paÃs, y gente que hable inglés. No te pierdas una vuelta por el rÃo Mekong.