Para mi gusto, lo más bello de la Biblioteca de Celso son la multitud de relieves y de estatuas bellísimas que nos reciben a la entrada. Las hornacinas de la misma albergan estatuas muy bien conservadas que representan a las Virtudes: Areté (la Bondad), Ennoia (Pensamiento), Episteme (Conocimiento) y Sofía (Sabiduría). Merece la pena fotografiar, observar los pequeños detalles de estas estatuas, intentar descifrar el griego antiguo de su inscripciones.
Es fácil quedarse tan solo con la foto de la impresionante fachada principal, para disfrutar de verdad de la Biblioteca de Celso hay que acercarse a las estatuas, acceder al interior, a donde van pocos turistas. Uno de los edificios clásicos más bellos que haya visto jamás.