La historia de Belchite se resume en lo siguiente: tras el levantamiento nacional contra la Segunda República, los militares de Zaragoza apoyaron el golpe convirtiendo la zona en escenario de lucha. El ejército republicano avanzó por la región tomando las comarcas hasta que se toparon con un contingente militar importante parapetado en Belchite.
La batalla que allí se produjo fue de las más sanguinarias de nuestra historia.
El pueblo tardó tanto en caer que tras la victoria franquista el propio Franco colmó de honores a sus gentes (a los vivos, claro).
También les ofreció un regalo que debían precisar, les propuso cambiar el sistema de secano por regadíos, lo cual habría puesto a Belchite tras su reconstrucción a la cabeza de la zona y hoy sería una zona rica de Aragón, o la construcción de un nuevo pueblo; al elegir lo segundo nos ha sido legado a las nuevas generaciones un recuerdo intacto de lo que allí ocurrió.
Belchite está parado en el tiempo por ahora, abandonado por sus gentes, girando en torno a sí mismo y a los pocos visitantes que se acercan. Dos fotógrafos cuando estuve yo. Y bajo cerrojo (pero que saltando alguna que otra tapia se puede acceder) los símbolos religiosos franquistas a sus muertos, a la patria... El pueblo nuevo fue construido por los presos republicanos y la mayoría, tras hacerlo, siguieron viviendo entre las ruinas de Belchite ya que no tenían ningún futuro.