La primera percepción que uno tiene de Marrakech supera cualquier descripción, de verdad que choca y te quedas sin palabras. Conocida como la ciudad roja por el color rojizo de las murallas de la medina, de las casas y edificios, es una ciudad especial y todo un símbolo de Marruecos.
Al entrar en la medina de Marrakech te rodeará un ambiente medieval con un ritmo distinto y un contínuo bombardeo de olores y sonidos embriagantes.
Pasear por las calles de la medina es todo un espectáculo, muchas de las calles de la vieja medina medieval son demasiado estrechas para el paso de los coches y el único medio de transporte puede llegar a ser el burro, una moto o las piernas!
A pesar de la cantidad de turistas que llegan a Marrakech, la ciudad sigue teniendo ese carácter singular y la vida cotidiana sigue como si nada.
Perderse por la medina es muy fácil dada la cantidad de calles, callejuelas estrechas, pasadizos etc. pero no hay que preocuparse es parte del encanto de la ciudad y siempre habrá más de un niño o joven dispuesto a ayudarte a llegar a donde quieres (pagando alguna monedita muchas veces..).