Para disfrutar de una visita apropiada por Milán recomiendo, por descontado, dejarse caer por el Cementerio Monumental. Plagado de capillas trabajadas por artistas italianos de prestigio, el cementerio es una sacra obra de arte que enseguida nos cambia la concepción cristiana austera y medieval (ojito que no es una crÃtica, sino todo lo contrario) que tenemos de los cementerios. Donde Pere-Lachaise es fama, aquà es capital. Una ciudad burguesa como Milán enterró a sus nuevos ricos como a DiscÃpulos...y lo sigue haciendo. Es mÃtico el sarcófago del poeta Alessandro Manzoni, pero también es fácil recrearse entre estas obras al aire libre con creaciones de Bega o Fontana.
No vayáis muy tarde porque cierra tarde...si es que vais.