La Puerta Santa es uno de los lugares más importantes y simbólicos de la Catedral de Santiago de Compostela. Además es una pieza clave en las ceremonias y ritos de cada Año Santo.
Se trata de una puerta situada en la fachada de la catedral que da a la plaza de la Quintana, una de las más grandes de la zona antigua, y es la meta de los peregrinos que llegan a Santiago para ganar el jubileo.
La Puerta Santa se mantiene cerrada siempre y sólo se abre en Año Santo, con una bonita y multitudinaria ceremonia celebrada cada 31 de diciembre anterior al comienzo de ese año. La peculiaridad de los años santos es que el día de Santiago (el 25 de julio) cae en domingo. Esto sucede cada 6, 5, 6 y 11 años, por este orden. Por cierto, el próximo es en 2010.
El jubileo se “gana” visitando la Catedral de Santiago en Año Santo, pasando por la Puerta Santa y asistiendo a misa.
La Puerta Santa tiene una fachada en la que se ve tallado en piedra el Apóstol Santiago y a sus discípulos Teodoro y Anastasio. Alrededor hay esculturas de profetas, apóstoles y patriarcas. Debajo, una gran reja de hierro esconde la verdadera Puerta Santa, que está dentro del pequeño patio que hay detrás y desde la que se puede acceder en Año Santo a la girola del ábside de la Catedral, muy cerca de donde se encuentra el sepulcro del Apóstol Santiago.
Dentro de la catedral, en el mismo ábside, se puede ver la puerta por dentro. Es de bronce y tiene talladas diversos motivos simbólicos de la historia de Santiago y del cristianismo. Esta puerta de bronce es muy reciente (2004) y fue creada por el escultor compostelano Suso León.