Uno de los lugares obligados de Egipto es sin duda Abu Simbel, un extraordinario y gigantesco complejo monumental situado al sur de Egipto, a unos 300 kilómetros de la ciudad de Assuán. Abu Simbel forma parte del museo al aire libre de Nubia y Assuán y debido a su belleza y a su magnífica conservación fue declarado en 1979 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Abu Simbel está formado por dos extraordinarios templos excavados en la propia roca que mandó construir Ramsés II en el año 1284 antes de Cristo con el propósito de impresionar a los vecinos del Sur y reforzar la influencia de la religión egipcia en la región.El nombre de Abu Simbel significa "montaña pura" y se debe a que fue construído en la propia piedra.
Actulamente estos dos monumentos no se encuentran exactamente donde fueron construídos, sino que están situados cerca, ya que se tuvieron que mover cuando se creó la presa de Assuán para evitar que desaperecieran o se deterioraran. Este movimiento supuso una enorme inversión pero mereció la pena, ya que estamos hablando de uno de los monumentos mejor conservados de todo Egipto.
Abu Simbel tiene unas dimensiones tan grandes que se puede contemplar desde la otra orilla del río Nilo. Cada año miles de personas se acercan hasta aquí para contemplar una de las maravillas del antiguo Egipto. Para poder llegar se suele coger una excursión organizada.
De los dos templos, el más bonito y el mejor conservado es el mayor, que está dedicado a los dioses Ra, Ptah y Amón.
Está compuesto por una fachada de 33 metros de altura y posee cuatro gigantescas estatuas que miden unos 20 metros aproximadamente y están esculpidas en la propia roca.
El otro templo, está dedicado a Hathor, diosa del amor y la belleza, y a Nefertari. También está construído en la propia roca y posee fachada con seis estatuas, cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari.
Se trata de un lugar de extraordinaria belleza que merece la pena visitar.