Si tuviera que definir con una sola palabra El Cairo lo tendría bastante claro... LOCURA. Es una ciudad caótica increíblemente grande donde podemos encontrar de todo y ver todo tipo de cosas. El Cairo es una de las ciudades más pobledas del mundo y eso se nota en todas sus calles.
Está dividida en barrios gigantes, entre los que destacan Ataba, que es el centro de la ciudad, Zamalek, que está situada en la isla del mismo nombre, Mohandesin, que es un barrio que se construyó en el siglo XX sobre las huertas del Nilo, Heliopolis, que está en el desierto, Nasr City, que es el barrio militar, Garden City y Maadi.
En El Cairo hay miles de cosas que ver, es una de esas ciudades en las que tendrías que estar años para poder conocerlas del todo, pero lo más destacado, sin duda, son las pirámides, por supuesto, y el Museo Egipcio, que se encuentra situado en la plaza Tahrir y alberga la mejor colección del mundo de objetos del antiguo Egipto.
Otro de los lugares imprescindibles es el centro histórico, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. este centro es una auténtica maravilla, se encuentra repleto de callejuelas con todo tipo de edifcios impresionantes.
El ambiente que existe en todas las calles de El Cairo es impresionante. A mi particularmente es lo que más me llamó la atención. Eso sí, hay cientos de turistas a diario y aquí sí que podemos encontrar fácilmente personas que intentan aprovecharse, aunque, afortunadamente existe una policía dedicada exclusivamente al turismo y no suele haber problemas.
El tráfico es el mayor caos que os podáis imaginar, todo lo que diga es poco. Os pondré un ejemplo que nunca podré olvidar. Uno de los días cogimos un carro de caballos para dar un paseo que lo conducían un señor mayor y un niño. Yo me pasé todo el viaje indignada porque el niño estaba todo el rato gritando al pobre señor mayor. Así que al final del viaje, cuando me bajé estuve a punto de decirle al niño que no tratara así a los mayores, pero menos mal que no lo hice, porque en ese mismo momento se bajó el señor mayor del carro y me di cuenta de que era ciego. Lo que hacía el niño gritando era indicarle por donde tenía que ir. Ver para creer. Estas cosas sólo pueden pasar en El Cairo.