Se trata del lugar de coronación y enterramiento (hasta 1760) de los monarcas británicos . Es una bonita abadía de estilo gótico con una gran colección de tumbas y mausoleos (Churchill, Capitán Cook, Charles Dickens, Isaac Newton, Charles Darwin, …). Cabe destacar la Capilla de Enrique VII y el Rincón de los Poetas (tumbas de Charles Dickens, Geoffrey Chaucer, Samuel Johnson y Rudyard Kipling.), la tumba del soldado desconocido o la silla de la coronación en la que durante muchos años, la "piedra del destino", la piedra de coronación escocesa, permaneció debajo de esta y formó parte de las ceremonias de coronación. Sin embargo, la piedra fue devuelta por el gobierno británico a Escocia en 1996, e instalada en el castillo de Edimburgo. No obstante desde 1066 (fecha en la que se corono Guillermo el Conquistador), todos los reyes o reinas ingleses se han coronado en esta abadía y desde 1301, se ha utilizado la misma silla.
Aunque siempre ha sido un monumento de culto, la retransmisión televisada del funeral de la Princesa Diana de Gales en Septiembre de 1997 consiguió triplicar los visitantes.
Este lugar me gustó mucho, es realmente impresionante la cantidad de tumbas que alberga dentro, la mayoría de ellas con esculturas esculpidas y grandes ornamentos, y el lugar en si es muy bonito, merece la pena.
La verdad es que la Abadía de Westminster es uno de esos sitios que hay que visitar sin falta si pasas por Londres. Y eso que no es un edificio de los más espectaculares, pero por toda la historia que tiene y por el enclave privilegiado en el que se encuentra, es un lugar de paso imprescindible. No pude visitarla por dentro porque estaba cerrado al turista el domingo y no volví a pasar, pero aprovechando el fantástico día soleado, la visita mereció la pena y se pudo sacar alguna que otra instantánea para el recuerdo.