Desde la época bizantina, el Cuerno de Oro ha sido un perfecto puerto natural para el comercio y la comunicación de la ciudad. Cereales, frutas, verduras frescas...todo se vendía en sus orillas. De esta tradición nos quedan los puestos de pescado, maiz y de verdura a la plancha que aún hoy encontramos por todo el Cuerno.
Durante el Imperio Otomano, su orilla norte era una zona exclusiva de placer y negocios. De esta época nos queda el palacio de Aynalikavak y algunas mansiones griegas de la época, diseminadas entre los parques.
Durante el siglo XX todo el Cuerno de Oro fue ensuciándose y perdiendo belleza, pero desde 1994 se inición una campaña para la recuperación de sus orillas y sus aguas. Hoy en día, ir a través de él con el ferry es una experiencia única, que uno no puede perderse. Al pasar por el puente Gálata no hay que perderse a los pescadores que están ahí noche y día...