La Torre Eiffel (Tour Eiffel, en francés) es una estructura diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel con ocasión de la Exposición universal de 1889 en París. Se erigió en dos años, dos meses y cinco dias.Construida en controversia con los artistas de la época, que la veían como un monstruo de acero, se considera el símbolo indiscutible de Francia y de la ciudad de París en particular, siendo el monumento más visitado del mundo.
Me gusta el siglo XIX. Es una época tan contradictoria que puede mirar hacia los clásicos y llegar al modernismo a la vez. Es el siglo del hierro, del cristal, de la luz, añadiría yo. Es el momento de los que criticaban la construcción de la torre Eiffel con un manifiesto. En él pusieron su firma personajes ilustres como Zola, atemorizados de la fealdad que traían las nuevas corrientes.
Sin embargo, hoy en día, son los 300 metros de torre más representativos del mundo en el que vivimos. No hay un edificio vinculado a una ciudad como este orgulloso monumento que se alza iluminado en las noches parisinas.
Y es que miles de bombillas tintinean si necesidad de que sea Navidad en la Torre Eiffel. Si bonita puede parecer de día, será una sorpresa para aquellos afortunados que paseen de noche por las orillas del Sena. Aparecerá, si es que en algún momento puede perderse de vista, como una gran dama dispuesta a embellecer, aún más si cabe, el paseo de los viandantes, de mostrar sus mejores galas en ese día tan especial e imborrable en el que se puede convertir cualquiera del calendario.
Miro a la torre mientras siento el abrazo que me regalas. Conquistas mi cintura. Ya no miro más a la torre.
Fantástica, increíble, apabullante... realmente me quedo corta al intentar describir el principal monumento de París, la torre Eiffel. Se trata de una colosal estructura que deja anonadados a todos los turistas que llegan hasta aquí.
Lo más increíble es que se puede contemplar desde cientos de puntos de la ciudad, es como si fuera una espía que te está observando todo el tiempo. Es maravilloso pasear por los alrededores contemplando la estructura diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel con ocasión de la Exposición universal de 1889.
Particularmente las mejores vistas del edificio son las nocturnas, porque los parisinos han logrado darle una preciosa iluminación que la hace más mágica si cabe. Cuando hablan del romanticismo que se respira en esta ciudad estoy convencida de que hablan de las vistas nocturnas de la torre Eiffel.
También es fantástico subir arriba de la torre porque parece que la ciudad se hace diminuta ya que se puede contemplar casi todo Paría desde esta altura.
Sin duda es un lugar impresionante que fue candidato a ser una de las siete maravillas del mundo y que todo el mundo debería visitar al menos una vez en la vida.
Una de las cosas que más gracia me hizo es que es muy frecuente ver televisiones cerca de la torre, ya que son muchos los medios de comunicación que eligen cada día este lugar para ilustrar los acontecimientos que suceden en la capital de Francia.
Una maravilla, en pleno 14 de febrero, en una noche fantástica y una ciudad que por donde vayas tienes una sensación increible. Todo te parece precioso y agradable a los 5 sentidos. Hay que hacerlo una vez en la vida....Y si es con quien quieres no lo olvidaras nunca. Un lugar para encontrar a ti y a tu pareja.
Fotografia tomada desde el Trocadero observando el espectáculo de luces por la noche. Esta fotografia esta dedicada a mi abuela, que cuando le pregunté si quería que le trajera algo de París me contestó: la Torre Eiffel (riéndose).En ese momento me acordé y la se me ocurrió traérmela de esta manera, jejeje
Sensacional ciudad, donde parecen despertarse todos los sentidos. Desde esta Torre puedes contemplar los campos de marte y Trocadero, y si te fijas un poco más, hasta la estatua de la libertad y el Sacre Coeur. Recomiendo visitar Paris, y patearlo, es maravilloso. Descubre sus fantásticos jardines, sus pasajes, sus museos, sus monumentos, y dejate llevar por su gastronomía.
Pasé junto a mi mujer 8 maravillosos días en París.
Tomé muchísimas fotografías para no dejar en manos del recuerdo todos los instantes que allí vivimos, y que desde luego, serán inolvidables para siempre.
La ciudad te envuelve con su magia, su luz y su color y es como si cada minuto estuvieras soñando despierto.
Paris...Mon amour como se suele decir. Resulto ser un parentesis un descansop dentro del ajetreo cotidiano, un lapsus.. Porque al fin y al cabo que podemos decir, cuando dentro de la masificacion en la que vivimos, encontrar un rincon donde escapar es algo que quizas jamas se podra comprar con dinero, ya que a cada uno, al fin y al cabo nos queda el nuestro, ya sea un lugar o una situación.