Monumentos grandiosos, bellas casas, una cultura vibrante....San Salvador no es nada de eso. Quien se espere encontrar algo asà saldrá muy decepcionado. Pero lo que sà tiene esta caótica ciudad son miles de estampas, de momentos, de gestos de personas de los que se puede aprender mucho más que de cualquier cuadro o escultura. San Salvador son sus gentes siempre luchando por sobrevivir, su rock religioso puesto a todo trapo en cada puesto, sus riquÃsmas pupusas, la amabilidad de las personas, el peligro y la inseguridad de sus calles, el caos y el ruÃdo, las conversaciones improvisadas...
Lo mejor y lo más interesante que puedes hacer en San Salvador es, sin lugar a dudas, pasear, observar y charlar. Estar abierto a cualquier cosas (aunque siempre con la cartera a buen recaudo), tener muchÃsima paciencia y no ir con prisa, disfrutar de la amabilidad de los salvadoreños, hablar de fútbol con ellos, explicarles que no eres de los Estados -todo el mundo pensará eso-....
Creo que, sólo por eso, merece la pena visitar San Salvador. Esta es una verdadera ciudad Centroamericana, con todo lo bueno y lo malo que conlleva. No siempre lo que es más bello es lo más interesante, ni de lo que más aprendemos...