El Viaducto de Segovia, continuación de la calle Bailén de Madrid, siempre ha sido un lugar famoso por el número de suicidas que lo elegÃan para acabar con sus vidas, ya que cuando se construyó, en el año 1874, no habÃa muchos sitios más altos (23 metros en esa primera obra) que este en toda la ciudad . Las románticas vistas de uno de sus arcos desde la calle Segovia debe ser lo que llamó la atención de los depresivos de Madrid, y ya en el año 1875 (sólo un año después de su inauguración) se colocaron alambradas para que no se tiraran al vacÃo.
Ese primer viaducto fue derribado en 1932 y fue construido el actual (inaugurado en 1942): más alto, más ancho y de hormigón. Además se le han instalado paneles de vidrio a lo largo para seguir evitando los suicidios, lo que provoca que no se puedan apreciar bien las fantásticas vistas de Madrid.