Según se entra en el Vaticano, las dos estatuas más próximas a cada lateral de la nave central son santos españoles. Una, Santa Teresa de Ávila, doctora de la Iglesia Católica, y el otro, San Pedro de Alcántara, el mayor santo penitente de la Iglesia.
Si no me equivoco son los dos únicos santos españoles representados en esas estatuas gigantescas del Vaticano y, personalmente, para mí es un orgullo la presencia de ambos allí. No me resisto a compartir que me emocioné al verlos porque me llamo Teresa y soy de Alcántara. Pero sobre todo por el recuerdo de quien me contaba de pequeña de la importancia de esos nombres, de esas personas.