En Pamukkale también son curiosas de ver las piscinas de Toba o Travertino, que es la denominación de una roca formada en zonas kársticas por depósitos del carbonato de calcio que va disuelto en el agua.
Se trata de piscinas que contienen una capa de agua poco profunda. En este caso están las piscinas están dispuestas en el tercio superior de la ladera formando escalones.
Estas piscinas son muy conocidas desde la antigüedad y siempre se les ha atribuido propiedades terapéuticas. Los griegos atribuÃan sus beneficios a Asclepio, el semidios de la medicina y a Hygieia, la Diosa de la salud, la higiene y la sanación.
Hasta 1988 Pamukkale no se cuidó nada e incluso se construyeron hoteles en la zona que utilizaron estas aguas termales para llenar sus piscinas. Afortunadamente, cuando el lugar fue declarado patrimonio de la Humanidad, la situación cambió radicalmente, se demolieron los hoteles y se empezó a proteger la zona.
Actualmente el acceso a las piscinas es mucho más restringido y hay que rodearlas. Para llegar hay dos formas, la más orginal y bonita es acceder por la parte norte. Hay que recorrer 250 metros descalzo por un camino cubierto de calcio y repletos de balsas artificiales hasta llegar a la planicie. El único problema es que las protuberancias del calcio pueden hacer daño en los pies, sobre todo a las personas sensibles. Yo, aún asÃ, recomiendo este recorrido porque es mucho más atractivo, pero si no queréis sentir ninguna molestia, tambiñen se puede acceder a las piscinas por la parte sur. En este caso hay que realizar una ruta de 3 kilómetros aproximadamente por una zona asfaltada.