Las calles, plazas, catedrales y monumentos de la Habana Vieja deben ser vistas paseando. Observar las casas coloniales, los portales de casas particulares que están abiertos y que albergan más que una casa: galerías de arte, paladares (comida casera a un precio relativamente módico que supera con creces los manjares de los restaurantes de la isla).
Callejeando puedes llegar hasta la Bodeguita de Enmedio, la famosa tasca (muy parecida a un bar viejillo del Estado español) y tomar un mojito en el mismo sitio que lo hicieron otras celebridades (las más famosas, Hemingway y Guillén). Eso sí, para la persona mochilera puede ser que se pase un poco del precio, así que no importa entrar para ver el bar, y tomar el mojito en otro lado…