La ciudadela de Selcuk se encuentra situada en lo mçás alto de la colina de Ayasuluk y fue construida por los bizantinos en el siglo XI. Posteriormente fue reconstruida por los selyucidas y finalmente se realizaron labores de restauración en la era moderna.
El exterior es imponente, se trata de una fortificación en perfecto estado de conservación (también por las reconstrucciones que se han realizado a través de los años). Además, los alrededores están repletos de vegetación. Hay cientos de flores de mil colores que le dan al lugar un aspecto idílico, se mezcla la brusquedad de la piedra de la fortificación con la delicadeza de flores tan sencillas como las margaritas.
En cuanto al interior, se podía visitar hasta hace poco tiempo, pero actualmente se encuentra cerrado al público debido a que se derrumbó una parte de la muralla.
De todos modos, según dicen, porque no lo ví, en el interior hay una mezquta selyúcida y una iglesia que se encuentra en ruinas.
Las vistas más bonitas de la ciudadela las vamos a tener al atardecer y uno de los mejores lugares para poder disfrutar de la ciudadela con el ocaso son los alrededores de la basílica de San Juan, que se encuentran muy cerquita.