Kornat es la isla más grande de las islas Kornati con 25 kilómetros de longitud y tan sólo dos kilómetros y medio de anchura. Al igual que el resto de las Kornati está compuesta por un terreno kárstico y no tiene apenas vegetación. Se encuentra dentro del parque nacional de las Kornati y en ella se han encontrado asentamientos ilíricos que confirman que estuvo poblada desde la época del Neolítico. Además, también se han encontrado restos romanos y restos de los primeros cristianos, de estos últimos concretamnete, se puede ver todavía una pequeña torre construída en el siglo VI después de Cristo.
Esta es la única isla donde los barcos realizan una parada durante la visita a las Kornati. Aquí hay un restaurante bastante humilde que es donde se come. El precio de la comida está normalmente incluído en la visita a las Kornati. Lo que ponen es pescado, por supuesto, que está exquisito, con un poco de vino peleón y verduras. La verdad es que se come bien y la atención es muy buena.
Después de comer te dejan una hora para visitar la isla. Se pueden dar bonitos paseos por Kornat, aunque al estar desierta y sin vegetación, en verano puede resultar un poco duro hacer senderismo. Lo bueno es que justo detrás del pequeño puerto donde espera el barco hay una playa de rocas preciosa con un agua cristalina que invita a todo el mundo a bañarse. Hay una tranquilidad absoluta en la isla y el tiempo parece que no pasa nunca.