Si algo caracteriza a Viena es que, en cualquier esquina, uno se encuentra con algo digno de fijarse en ello. El Palacio de Hofburg es un castillo antiguo y grandísimo que se encuentra abierto al público como si se tratase de un pasaje más de la ciudad. Y es de agradecer. Su grandeza y belleza es formidable y da gusto pasear por allí contemplando los siglos que han pasado por allí.
Para los turistas madrileños, además, todo el arte de esta ciudad le recordará enormemente a la parte más céntrica de la capital española, ya que el Madrid de los Austria está construido bajo los mismos estándares que la capital austríaca.