Calle castiza típica del centro histórico madrileño, llena de comercios antiguos y los famosos bares de calamares de la capital. Se encuentra en los aledaños de la Plaza Mayor y de la Puerta del Sol, formando parte de esta zona tan visitada por los turistas.
El nombre actual se cree que es el único que ha tenido hasta ahora y lo recibió a mediados del siglo XVIII. Parece que la razón de su origen es que durante muchos años se encontraba en el principio de la calle la oficina de postas o correos.
Tiendas de artesanía y regalos, una tienda con los mejores vinos españoles y extranjeros y los inevitables bocadillos de calamares a muy buen precio... Mención especial merece la Droguería y perfumería Martínez Orue, fundada en 1888 cuando en esta calle reinaba el gremio de los comerciantes de droguería. Hoy en día sigue regentando el negocio el nieto del fundador y se conserva la composición de la fachada y gran parte del mobiliario original, como el mostrador, las estanterías y las cajoneras para almacenar los productos. Incluso algunos productos muy específicos y raros se pueden encontrar aquí, como el bol francés, el esperma de ballena, la fécula de patata y el crémor tártaro.