¿Dónde estabas el once de septiembre de 2001? Yo estaba aquí, en el parque del Retiro, dando un paseo con un amigo. Su teléfono no paraba de sonar y de darle novedades sobre lo que estaba sucediendo.
El estanque no sólo contiene agua. Cada vez que lo vacían para limpiarlo aparecen mil cosas de lo más variado. Desde bancos del mismo parque hasta móviles y relojes. Los unos, serán fruto de gamberradas, los otros, de descuidos o manos torpes o resbaladizas.
Más de 50 móviles encontraron la última vez. Imagino a sus propietarios. Uno lo tiró enfadado con su interlocutor, otra, al sacarlo del bolso, mientras estaba sentada en una barquita. Un ejecutivo lo lanzó disimuladamente para poder pasar una tarde con sus hijos sin que el paseo fuera interrumpido constantemente. Glu,glu,glu.. sonaba el teléfono bajo el agua. Era su secretaria y un problema que se quedó sin resolver.
Unos cuantos móviles fueron víctimas de bromas absurdas que no hicieron gracia a su antiguo dueño. Hubo un malintencionado que lo tiró sólo para que sus padres le compraran otro, porque se había pasado de moda el suyo. Qué lástima. Y hubo una chica que se subió a una barca y desde ella lo tiró, en el medio del lago, para que alguien que conocía su número no lo volviera a marcar jamás. Fin de la historia.