La escala en la que fue realizada la Basílica de San Pedro no es humana, está hecha a la medida de los dioses.
Angeles más grandes que cualquier visitante acompañan a las estatuas principales -de una altra de un edificio de cuatro pisos-, el baldaquino de Bernini tiene la altura del palacio Farnesio... Un dedo de cualquiera de las estatuas principales de Bernini es igual de largo que un niño de diez años... Lo curioso es que el conjunto resulta sobrecogedor pero muy armonioso. Las proporciones parecen estar estudiadas al milímetro.
Todo esto nos da idea de la amplitud de la Basílica de San Pedro, la más grande de toda la Cristiandad. Si queremos hacernos una idea de la extraordinaria longitud de la nve (187 metros) podemos fijarnos en las márcas indicadas en el suelo, en bronce dorado. En ellas están escritas con letras de bronce, el tamañno de las mayores iglesias de la cristiandad. ¡La catedral de Sevilla aparece! Casi, casi, a la mitad de la nave...