La capital de Baviera es la última de las grandes ciudades del sudeste alemán. A pocos kilómetros de la frontera de Austria y Suiza, Múnich es una ciudad tan inmensa como apasionante.
Su casco antiguo es fabuloso y su zona peatonal invita al paseo y las compras, asà como a tomarse algo en alguno de los muchos puestos callejeros que te venden salchichas con un refresco o un cerveza.
Si no te pilla la lluvia de por medio (a nosotros nos pilló), es un gran lugar para pasarse un par de dÃas contemplando alguna de sus muchas zonas de interés.