La Toscana está llena de lugares por visitar. De camino entre Florencia y Pisa, es imprescindible hacer un alto en el camino para conocer Lucca, una auténtica ciudad medieval que conserva mucho de lo que fue su encanto.
Lo primero que llama la atención es su espectacular muralla que aún rodea por completo la ciudad. Dentro, pasear por sus calles es como retroceder un par de siglos. Entre calle y calle, seguro que te encuentras con alguna de las muchas iglesias espectaculares que poblaron el lugar y que recuerdan a las habituales construciones de Florencia, Siena o Pisa.
Un sitio especial en el que, además, destaca su impresionante circo romano que, con los años, terminó convirtiéndose en un lugar más de la ciudad. En un lugar donde la ropa colgada de las ventanas se entremezcla con lo que se ve que fue la arena romana. En un espacio en el que uno se siente tan extraño como fascinado.
Una visita obligada.