La visita a la casa es un recorrido lineal, durante el cual te van exponiendo videos de testimonios, imagenes de la casa durante la época en la que Anne Frank estuvo escondida, con pasajes de su diario escritos en la pared, en Holandés e Inglés.
Su diario se encuentra dentro de la casa, en conservación, asi como varios otros vestigios de la época (como los recortes que tenía en la pared de su cuarto).
Al final del recorrido, hay varios ordenadores con los cuales realizar una visita virtual a la casa tal y como estaba. También cuentan con maquetas para darte una idea de la casa amueblada.
Justo antes de salir, cuentan con una sala dedicada a exponer temas de tolerancia, racismo, y discriminación en general. Se proyectan videos relacionados con el tema en una pantalla gigante, y al final de cada segmento realizan una pregunta de Si/No, y puedes votar con los botones disponibles junto a cada lugar. Despues de unos momentos, te muestra los resultados de la votación realizada, comparandola con los resultados totales obtenidos hasta el momento.
Anne Frank podría haber sido una niña que escribía cartas a una amiga imaginaria, pero es el símbolo de todo los niños judíos que sufrieron la barbarie de los nazis. La brutalidad a la que puede llegar el ser humano, llámese como se llame el motivo de su lucha.
Desde luego, Ámsterdam, entre sus mil atractivos, cuenta con la casa de Anne, el lugar donde vivió más de dos años de su vida escondida. Desde su escondite, dice en el diario, se oían las campanas de la iglesia situada en la calle donde ahora, desde hace casi tres décadas, está su estatua.
No visité su casa, donde está el diario, dicen, pero siempre hay que dejar algo sin ver en cada ciudad para tener motivos por los que volver.