En la antigua Real Basílica de Atocha, fue construido entre 1892 y 1899 este Panteón de Hombres Ilustres por orden de la Reina María Cristina de Habsburgo-Lorena. (Metro Menéndez Pelayo)
En principio estaba concebido como una gran obra en la que serían enterrados los grandes personajes de la historia de España, como escritores, científicos, políticos, juristas y artistas reconocidos, pero este objetivo inicial se fue desinflando desde el momento en que se intentó buscar (sin éxito) los restos de personajes de la talla de Cervantes, Lope de Vega, Juan de Herrera, Velázquez, Jorge Juan y Claudio Coello en Madrid, los de Tirso de Molina en Soria, y los de Mariana y Moreto en Toledo, entre otros.
El panteón es un sitio bastante impresionante: suele estar vacío de gente, ni siquiera hay vigilantes de seguridad ni portero, pero vale la pena visitarlo por la sensación de vacío, luz y silencio que se respira además de tener un magnífico claustro gótico, unas vistosas cúpulas metálicas y la gran torre a modo de campanile que se puede ver desde el exterior. Además, las estatuas que honran a los personajes ilustres que sí reposan allí son de una gran belleza. También hay un pequeño jardín a la entrada con árboles y setos.
Los hombres que actualmente están enterrados en este panteón de estilo bizantino son: los políticos Sagasta, Eduardo Dato, Antonio de Ríos Rosas, Canovas del Castillo, José Canalejas y el Marqués de Duero.
Las sepulturas y monumentos funerarios son obra de los escultores Mariano Benlliure, Agustín Querol, Arturo Mélida, Pedro Estany y Federico Aparici.