Para entrar en la Antigua Olimpia hay que pasar el puente del río Kladeos. En ese momento, es como si nos transportáramos a otros mundo, a la altigüedad, ya que Olimpia es uno de los mejores lugares de Grecia para poder conocer a fondo cómo era la Grecia clásica, sobre todo, en su momento de máximo explendor.
El yacimiento es una maravilla pero no sólo por los edificios que hay, más que los edificios sus ruinas, sino porque todo está entremezclado con la naturaleza. Los caminos están rodeados de frondosos árboles y de cientos de flores que le dan un colorido especial.
Nada más entrar en la antigua Olimpia nos encontramos con el gimnasio construido en el siglo II antes de Cristo. Al sur del gimnasio se puede contemplar la Palestra o escuela de lucha, que era el lugar en el que se entrenaban los participantes de los juegos y se encuentra parcialmente restaurado.
Si continuamos el camino nos encontramos con la casa de los Sacerdotes o Theokoleon, donde se haya uno de los lugares que más me llamaron la atención, el taller de Fidias. Aquí fue donde este magnífico escultor realizó la que es considerada como una de las siete maravillas del mundo antiguo, la estatua gigante de Zeus.
En la antigua Olimpia también se encuentra el recinto sagrado de Zeus, en el que destada por su extensión el templo de Zeus, que se encuentra en el medio y del que no quedan mas que ruinas.
Al norte de este templo está una loma boscosa denominada Pelopion, donde se erigió un altar a Penélope, y al sur se encuentra la cámara del consejo o Buleuterion, que alberga el altar de los juramentos, un altar donde los participantes juraban respetar las reglas.
Más lugares que podemos contemplar en el yacimiento, el templo de Hera, que es el que mejor se conserva de todos y se construyó en el siglo VI, el ninfeo, que fue erigido por Herodes Ático en el 150 después de Cristo.
Después del Nifeo están los doce tesoros, que es una larga hilera con bloques de piedra que eran utilizados como almacén por las ciudades estado.
Por último también se puede contemplar el templo de metrón, que estaba dedicado a Rea y del cual quedan muy pocos restos, los cimientos del Filipeion o la residencia del magistrado, que era denominada Pritaneo.
Lo he dejado para el final pero es una de las ruinas más llamativas de Olimpia, el Estadio. Para acceder al estadio hay que pasar por un arco que se encuentra en bastante buen estado de conservación. En este estadio todavía se pueden ver las líneas de salida y llegada de la carrera de velocidad y los asientos de los jueces. es un lugar fantástico que merece la pena visitar y donde se puede hacer un descanso antes de contibuar viendo restos de la Grecia clásica.
Recomiendo a todos los que se acerquen a Olimpia que lleven calzado cómodo, porque para verlo todo tenemos que estar al menos medio día caminando, y por supuesto, que lleven agua, porque no hay muchas sombras y el sol hace estragos, sobre todo en verano.