El pueblo de Sidi Bu Zayd es un rincón turístico muy popular. Su encanto reside en el olor mediterraneo de sus muy cuidadas calles. Blanco y azul, azul y blanco. En sus calles empinadas encontrarás cualquier cosa: puestos de artesanía, teterías, trabajo en cuero o zapatillas de imitación. Todo es posible en este pueblo siempre repleto de turistas, con cierto aire ibicenco. Para mí lo mejor del pueblo es pasarse horas regateando en el mercado. Risas aseguradas y un poco de la esencia tunecina. No apto para los que busquen un destino tranquilo o alternativo a las clásicas rutas de los "tour operadores".