Enclavado en el antiguo Cuartel de a Montaña, de trágico recuerdo para los madrileños durante la guerra civil de 1936, este templo egipcio obsequiado por este país en compensaciòn por la ayuda de españa para salvar los templos de Nubia, a una llamada de la UNESCO.
Dedicado a AMÓN DE DEBOD y a ISIS tiene una antigüedad de 2.200 años. Se desmontó de su emplazamiento original en el año 1961 trasladando los bloques de piedra a Asuán donde permanecieron hasta abril de 1970. En abril de ese mismo año y embarcadas en el buque BENISA, fueron trasladadas hasta Valencia y desde aquí mediante camiones al solar que ocupaba el Cuartel de la Montaña.
Su inaguración tuvo lugar el dia 20 de julio de 1972 y declarada de Bien de interés cutural en abri dl 2008. En la actualidad representa uno de los simbolo más característico de Madrid.
Estas fotografías y otras más sobre Madrid, las podeis ver en mi página personal enuna primera entrega que he puesto a la que seguiran otras.
Http://www.Pueblosmadrid.Com/Madrid/index.Html
Es alo lenta en cargar pero tener paciencia y poner sonido, creo sinceramente que lo merece.
La primera vez que lo ví me sorprendió, especialmente porque no había oido hablar nunca de él y no entendí como algo tan especial podía pasar desapercibido. Hay monumentos que una vez los has visto no dejan huellea en ti, pero el Templo te atrapa, se queda en tu retina e independientemente del tiempo que haga se presta a ser fotografiado y te invita a volver, a que lo acompañes.
llevo diez meses en Madrid. El tiempo de Debod se encuentra justo al lado de mi casa, hacia tiempo que queiria fotografarlo: es un lugar muy attractivo, tiene un aspecto miserioso y una historia interesante. La mañana me ha parecido ser el momento mejor: el sol esta en frente del templo aclarando el reflejo y el azul del cielo.
Paseo por los caminos del Templo de Debod, por las tardes, justo antes de que el sol diga adiós. Cada estación tiene un atractivo diferente. Ahora es verano y el plomizo calor sacude la ciudad dejando las calles desiertas. Pero allí siempre hay vida, la gente reposa en los bancos y mira, protegida por el frescor que traen sus árboles, por el salpicar de la fuente, por la verde alfombra, por el espectáculo de despedida que a diario repite el sol... por la extraña visión de esas piedras traídas desde el milenario Nilo contando historias de faraones, de guerras del Antiguo Egipto. Como si de un escenario se tratara. Y allí está reposado ese Templo, mirando el eterno ocaso.
En el Templo de Debot, en mi opinión, se ven las mejores puestas de sol de Madrid. Es una preciosidad.