Micenas es uno de los lugares con más historia del Peloponeso y cuenta con unos monumentos únicos y de obligada visita como son la famosísima Puerta de los Leones o la Tumba de Agamenón. Pero vayamos por partes.
Al contrario que la mayoría de las veces, en esta ocasión se recomienda visitar primero el museo del yacimiento para poder comprender mejor lo que veremos después. En el yacimiento se explica cómo era Micenas y se muestran algunos de los terosos que se han encontrado en el lugar, como magníficas joyas de oro, una máscara funeraria sorprendente que se le atribuye a Agamenón (aunque la que vemos es una copia porque la original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas) o numerosas armas. El museo se ve muy bien porque está todo muy organizado y sobre todo muy bien explicado (en inglés, claro).
Una vez que hemos visto el museo podemos acceder ya a la Ciudadela de Micenas. Nada más llegar nos encontramos con una de las mayores joyas de este yacimiento, la Puerta de los Leones. Fue construída con grandes bloques de piedra y en la cima tiene dos leonas que, según dicen, representaban a la casa real de Atreo.
Tras pasar la famosa puerta nos encontramos con un círculo funerario. Se trata de un cementerio real en el que había seis tumbas de pozo. Se pueden ver perfectamente los seis huecos y fue aquí donde se encontraron las principales joyas de Micenas. Además, fue también aquí donde se encontró la máscara funeraria que se atribuye a Agamenón. La encontró Schiliemann en las excavaciones que realizó entre 1874 y 1876 y dicen que cuando vio la máscara dijo: "He contemplado el rostro de Agamenón" (parece que al final no es la cara de Agamenón sino la de un rey que murió 300 años antes, pero bueno, que viva la ilusión y la fantasía).
Si continuamos el camino nos encontramos con el palacio de Agamenón, que está rodeado por un enorme patio. Muy cerquita de aquí se encuentra el lugar que más me llamó la atención, un cisterna secreta a la que se puede bajar, aunque eso sí, hay que llevar linterna, porque está todo oscuro y además hay unos escalones complicados que pueden hacer que nos resbalemos.
Finalmente llegamos hasta lo mejor del yacimiento: el tesoro de Atreo o la tumba de Agamenón. Es increíble. Entras por una puerta triangular y te encuentras en un cono gigante de piedra lleno de eco. En serio que no se puede explicar con palabras, es uno de los lugares que más me han sorprendido.
Micenas es un lugar fantástico donde se pueden aprender muchísimas cosas, pero además, lo mejor es que todavía continúan las excavaciones en los alrededores y cuando vas a visitar la ciudadela te encuentras con arqueólogos que están trabajando para poder conocer nuevos datos de este lugar.