Lo mejor sin duda es la séptima planta, equiparable al séptimo cielo para los apasionados de Joyce y de la cerveza negra tÃpica de irlanda por antonomasia. No es cuestión de ir desvelando sorpresas, pero es de lógica que si al visitar el museo Heineken en Amsterdan te regalan cervezas Heineken... al ir al museo Guinness en DublÃn, ¿a qué te pueden invitar?. Lo de Joyce lo dejo en misterio, para que lo averigüeis desde el mirador de la ciudad que constituye la última parte del paseo por el museo de la mÃtica cerveza.
Aunque he pasado varios veranos en Irlanda, mi minorÃa de edad me impedÃa acercarme lo más mÃnimo a una pinta. Tanto es asà que no podÃa comprar una lata ni tan siquiera para traer de recuerdo o de regalo. Cero alcohol. Lo mismito que en España, vamos.
Asà que, por fin, ya superada la barrera que te permite conducir, incluso por la izquierda, hice las paces con la cerveza y con el producto más internacional de los irlandeses... ¿O era U2?