La estación del tren, ubicada a 8km de la ciudad dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego, estaba colmada de turistas. En el hall, el cuarteto fueguino “Del '65” interpretaba en vivo los tangos clásicos haciendo la espera más entretenida. Pero cuando sonó el silbato, todos nos dispusimos para abordar el tren. A las 9:30 estaba en el andén la “Camila”, una de las dos locomotoras a vapor que encabezan el recorrido del tren más austral del mundo.
En 1994, luego de 42 años de un obligado y silencioso retiro, el tren del fin del mundo volvió a retomar su antiguo recorrido.
Un pequeño tren de trocha angosta que se ha convertido en la cita obligada de miles de turistas que llegan en busca de aventuras. Sale del Camping Municipal y bordea el río Pipo. Luego efectúa una primera parada donde se puede observar la reconstrucción de chozas realizadas por los indios onas y una pequeña cascada de agua cristalina que baja desde la montaña. El viaje continúa y se recorre el Parque Nacional Tierra del Fuego mientras se disfruta de un hermoso paisaje que conjuga ríos, cascadas, montañas y bosques, imposibles de apreciar por otro medio. La locomotora y los vagones son verdaderas obras de arte.
Pude descubrir con admiración el tren “del fin del mundo”, que recuerda la vida maravillosa de los presidiarios que vieron nacer la ciudad. Al principio, los únicos otros habitantes fueron las familias de los presos y de los guardas, pero al parecer no alegraba mucha gente seguir su angelito en una región con encantos hechizando... La ciudad estuvo entonces subpoblada durante años, y hasta contaba menos habitantes que presos. Estos se divirtieron, no sabemos bien porque, cortando árboles todo el día. El tren, que entonces transportaba la leña, nos lleva a lo largo del recorrido festivo que tomaban los presidiaros cada día, así que sobre los lugares lúdicos de trabajo, que se ubican hoy día en el parque nacional de la tierra del fuego, igualmente llamado Parque “del fin del mundo"