Tallados en inmensas paredes de roca, estos dos templos- el mayor, dedicado a Ramses II, y el menor, en honor de su esposa, nefertari-, resultan sobrecogedores al observarse desde su base, sobre todo si se piensa que datan del siglo XIII a. C. Ademas de su imponente fachada, presidida por cuatro gigantescos colosos del faraon en el trono y con su corona dual del Alto y Bajo Egipto, el gran templo de Abu Simbel esconde la sala hipostila, con varios colosos de Ramses II y relieves en el que este derrota a sus enemigos, y el santuario, donde el soberano aparece sentado junto a los dioses Amon, Ptah y Ra Horakhti. En el, dos dias al año ( febrero-octubre), el sol incide sobre las estatuas, produciendo un llamativo efecto.