Vuelvo a mi lugar en el mundo después de un magnífico viaje.
Las imágenes golpearon mis retinas a fuerza de pasear las ciudades, de kilómetros en coche, de girar muchas esquinas, de buscar nuevos lugares.
¡Grandioso es el patrimonio monumental de la India!. Sin embargo, no encontré Taj Mahal más majestuoso que la simpatía de aquellas gentes, las sonrisas de aquellos niños y las miradas de aquellos ojos, que parecían mirar como buscando algo más.
El color lo ponían las mujeres y sus saris. Ellas son las mariposas que revolotean a lo largo y ancho del país, pinceladas de alegría a todos los paisajes que se me ofrecieron.
Estos son mis mejores recuerdos, los que quedarán más grabados en mi memoria.