A la orilla del rio Draa, en un valle de palmeras verdes, y a 6km de Agdz, después de Ouarzazate, está el Ksar de Tamnougalt.
Llegamos en transporte público desde Agdz. El bus te deja en la carretera principal, y luego hay que caminar un poco para alcanzar primero el valle, y luego el Ksar, que está en una colina. El Ksar es como una fortificación de pueblo, que abrigaba varias casas y tenía una administración propia. La gente se defendía junta en caso de ataque del exterior.
El paisaje está muy bonito, las palmeras verdes y la tierra roja, con un gran sol y cielo azul dan una preciosa mezcla de colores. Todavía hay un pueblo, pero a estas horas del día está todo dormido.
La gente, que habla tachelhit y no tanto árabe, es de origen “Berbere”, una etnia de pastores de las montañas del Atlas. Viven del cultivo de dátiles y del ganado, cabras y ovejas principalmente.
Son muy abiertos y hospitalarios, y si te gusta hablar con las manos y aprender dos palabras de árabe, con gusto te abrirán las puertas de sus casas. No olvides que tienen pocas cosas para vivir y si te invitan a comer, puedes ofrecer de hacer la compra, o por lo menos agradecer el gesto más que de costumbre.