Notre Dame de la Garde es la iglesia que domina la ciudad de Marseille. Coloquialmente, se llama la Bonne Mere, la buena madre, y la gente de Marseille le atribuye mil milagros, curaciones y éxitos diversos, que vienen a agradecerle colocando placas conmemorativas por todas las paredes de la iglesia.
Para subir se toma un bus desde el Vieux Port, o se puede subir a pie, pero cuesta bastante, sobre todo si hay calor. Desde arriba se puede apreciar el aire puro, la brisa marina, y una vista preciosa a la ciudad, su puerto, zona industrial y casco histórico, así como las islas que están cerca, la del Frioul principalmente.
Tiene un estilo muy diferente de la típica iglesia católica francesa, más como las iglesias rusas o griegas. La virgen culmina a 160 metros de altura y tiene al niño Jesús en los brazos.
Una vez al año, en el día de la Candelaria (2 de Febrero), la gente llega a la madrugada a bendecir el pastel típico, la Navette, un pastel duro y anisado. Se compran de 12 en 12, uno para cada mes del año, y se sube a la iglesia, donde el sacerdote bendice a los fieles, especialmente a los marineros, para que el año sea clemente.