El cielo encapotado y ni una gota de agua: se aproxima una tormenta de arena. Apenas se ve un alma por la calle. Menos mal que ya hemos llegado a Ouarzazate y a su Kasbah de Taouririrte. Este es el comienzo de la llamada ruta de las kasbahs, algo asà como la española ruta de los castillos, solo que en vez de roca, las kasbahs son fortalezas levantadas con firmes paredes de barro. Hoy son museos que se pueden visitar por dentro. Ventanas pequeñas, habitaciones austeras y motivos geométricos tÃpicos del Islam decoran sus paredes.