Aquí confluyen las aguas de los dos grandes océanos que bañan las costas de América: el pacífico y el atlántico. Una excursión en barco nos acerca al faro Les Eclaireurs, el más austral del mundo (no confundir con el faro del fin del mundo de la novela de Julio Verne). En este punto se encuentra la llamada Isla de los Lobos, conocida así por ser el hábitat natural de los enormes lobos marinos. Rodeados de un frío intenso (no olvidar guantes y gorro), se juntan en pequeños peñones en los que conviven con los cormoranes y según la época, con los pingüinos. Con un poco de suerte se puede ver a una pareja de lobos apareándose o incluso a dos machos peleando por el derecho a copular con las hembras.