Nunca habÃa ido a comir a un restaurante de comida india o hindú. SÃ, suena raro o hasta triste, pero es cierto. Sin embargo, tenÃa ganas. Es de esas cosas que uno siempre quiere hacer y nunca hace. Hace unas semanas, uno de esos viernes que no sabÃa que hacer, me lo propuse.
Y me habÃan recomendado el Taj. Comida buena, original, verdadera y a precio asequible. Además, el lugar estaba bien situado para mi gusto: en el centro de Madrid pero tirando hacia afuera y en un lugar en el que seguro que se podrÃa aparcar el coche cerca. Muy cerca del barrio de Huertas, detrás de la Plaza de las Cortes y a un paso del Paseo del Prado.
Asà que, me decidÃ. E hice bien. Fue una experiencia totalmente recomendable.
Pese a que se encuentra en un lugar un poco extraño, en una calle muy estrecha que sale desde las mismas Cortes, luego el lugar es acogedor al máximo. Con detalles hindús aunque rebajado para que nos parezca eso "bollybood" a los que somos algo novatos y nos tire para atrás.
La carta, muy variada. Tanto, que para los neófitos era muy difÃcil elegir. Al final, dejándome llevar por el turista que llevo dentro, pues pedimos lo tÃpico. Pollo, cordero (exquisito), un pan de ajo fantástico muy suyo y una cerveza india llamada Cobra que estaba muy buena.
La atención fue excelente, aunque a la hora de cobrar tardaron bastante, eso hay que decirlo. Ah, y nos rechazaron la tarjeta un par de veces... Pero, vaya, que en lÃneas generales, un lugar recomendable al máximo. Tanto para el que quiera probar un hindú (habÃa cosas muy "sencillas" para los paladares poco arriesgados) como para quien deguste este tipo de comida y no lo conozca.
Una buena cena.