El Faro Les Éclaireurs ("los iluminadores", en francés) es un faro emplazado en el islote NE del conjunto de islotes Les Éclaireurs en el Canal Beagle, frente a las costas de la Bahía de Ushuaia, en Tierra del Fuego, Argentina. Su situación geográfica es 54°52′16″S 68°05′00″O / -54.87111, -68.083333
El faro consiste en una torre ligeramente troncocónica de ladrillo, de 11 metros de altura y 3 metros de diámetro, pintada en tres franjas: Roja, blanca y roja. La linterna se halla a 22,5 metros sobre el nivel del mar y emite luz de color blanco y rojo a intervalos de 5 segundos. Tiene un alcance óptico de 7,2 millas náuticas y es alimentada por paneles solares.
El conjunto de islotes que dan nombre al faro fueron bautizados por el Capitán de Fragata Luis Fernando Martial, al mando de la expedición francesa La Romanche.[1]
El faro fue librado al servicio el 23 de diciembre de 1920 y en la actualidad aún se encuentra en funcionamiento, de forma automática, controlado a distancia y cerrado al público.
El "Faro del Fin del Mundo" [editar]Algunas agencias de turismo de Ushuaia promocionan las excursiones a este faro bajo el erróneo nombre de Faro del Fin del Mundo. Como se sabe, la novela homónima, escrita por Julio Verne, fue inspirada en el Faro San Juan de Salvamento, enclavado en la Isla de los Estados.
Más conocido como el Faro del Fin del Mundo situado a 54° 52' Sur y 068° 05' Oeste.
Este faro se encuentra enclavado en uno de los islotes que pueblan el Canal Beagle frente a las costas de la ciudad.
Erróneamente se le suele llamar "El faro del fin del mundo", con el nombre que Julio Verne usó para el Faro San Juan de Salvamento, ubicado en la Isla de los Estados, al sur de Argentina, siendo este el primer en ser edificado en aguas australes.
Este faro es una torre pintada con franjas rojas y blancas, de 11 metros de alto, y está provisto de un equipo luminoso alimentado por paneles solares.
El vigía de la bahía de Ushuaia. Un ícono inmóvil que indica el abrupto final de un mundo conocido y la entrada a los mares y hielos más vírgenes, emergiendo del último puñado gris-verdoso de rocas.
Su cuerpo de rocas impacta, impone presencia, solitario y brillante le hace frente a la historia.